EL GENIO ESPAÑOL DE GOYA

di Mario Ángel Marrodán

(“Il Faro”, n° 3/4, luglio/dicembre 1996)  

 

Este año se conmemora el doble centenario y medio del nacimiento del egregio pintor aragonés Francisco de  Goya y Lucientes, el cual se ha convertido en uno de esos contados artistas cuya obra no ha sido puesta en entredicho con el paso del tiempo y el sucederse de las modas. De hecho, su arte está considerado universalmente como cima y expresión suprema del genio español. De ahí el interés que su figura humana y su producción artística han despertado siempre no sólo en los sectores entendidos y estudiosos sino incluso en un público muy generalizado.

Goya es un valor universal del arte hispánico y un valor hispánico del arte universal, uno de sus máximos valores, tanto por la amplia gama de sus temáticas y las iconografías de sus cuadros cuanto por la técnica y la expresión de la imagen, que le dan el sentido de la grandeza, el gusto del riesgo y el respeto de la dignidad.

Goya nace en 1746 en la aldea de Fuendetodos, en la provincia de Zaragoza; aquí empieza a surgir localmente hasta 1775, cuando se traslada a Madrid para realizar unos tapices de manifactura real. Justo en la capital empieza el ascenso de su actividad artística, rematada en 1789 por el nombramiento de Pintor de Cámara del Rey. En esta temporada al servicio de la Corte Goya realiza numerosos retratos de la familia real (los Reyes Carlos IV y María Luisa), de personajes de la aristocracia madrileña, como la Duquesa de Alba, de embajadores, arquitectos, doradores, toreros, etc, no idealizando nunca los personajes retratados sino pintándolos siempre con su apasionado realismo. No obstante el éxito en la Corte, su suerte no parece durar mucho ya que al cabo de muy poco, en 1792, cae enfermo a causa de una violenta enfermedad que lo deja completamente sordo. Una serie de pinturas llamadas "Los caprichos" documentan la profunda turbación de este periodo, igual que más tarde otro grupo de pinturas, “Los desastres de la guerra”, son testimonio de los horrores de la ocupación francesa. Sus relaciones con la Corte Real se reanudan también después del dominio francés, aunque son cada vez más dificiles debido a su estado de salud. En este periodo se retira en una casa a la orilla del Manzanares, llamada la "Quinta del sordo", que él mismo decoró con la impresionante serie de sus "Pinturas negras", las cuales, junto con otra serie de aguafuertes son testimonio del estado ya osesivo de su exsistencia.

A través de estas obras, pintadas sobre todo para sí mismo y que alumbran una zona puramente interior de pesadillas y alucinaciones que nadie se había atrevido a expresar hasta entonces, Goya entrega no sólo al Romanticismo europeo, sino a toda la pintura moderna, su mensaje más segreto e inquietante. Las dramaticas vicisitudes de su vida, junto con los acontecimientos históricos más importantes de la época, están siempre presentes en su producción artística que a menudo revela la amargura de la soledad y los siniestros pensamientos que lo acompañaban.

Goya es el artista que de manera más elocuente permite conocer a la España de su época en otros países, época de disturbios e inquietudes que, si para la historia de España no fue gloriosa, para el arte, sin duda, fue de singular significación y de indudable relieve. Ninguno como él , con visión tan clara y tan brillante, con personalidad tan propia y con estilo tan castizo supo lievar al lienzo las figuras, los ambientes y las costumbres de su tiempo y de su patria.

Rendir tributo a Goya, a los 250 años de su nacimiento, significa omenajear al pintor más genial que ha tenido España, cuyas obras se admiran en todo el mundo, y a través de la cuales se respeta y se estima nuestro arte pictórico: un artista que estará siempre entre esa media docena de los mejores pintores de la historia universal de la pintura.